La importancia de un seguro agrario

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El sector oleícola en la provincia de Jaén ha vivido una de las transformaciones de escenario más abruptas de su historia reciente. La campaña comercial, que arrancaba bajo optimistas previsiones de recuperación tras encadenar tres ciclos de sequía severa, se vio interrumpida por un persistente tren de borrascas invernales. Aunque el agua acumulada alivia el déficit hídrico de los acuíferos a largo plazo, el impacto inmediato sobre la cosecha pendiente de recolección se tradujo en una parálisis total de la actividad y pérdidas multimillonarias.

El temporal arreció con especial virulencia cuando el olivar se encontraba en pleno tramo de recolección masiva. La violencia de las lluvias y el arrastre del viento provocaron una caída masiva de frutos al suelo, haciendo insalvable una porción significativa de la cosecha.

  • Volumen de producción final: Al cierre de los datos consolidados de primavera, la provincia de Jaén acumuló un volumen de 386.975 toneladas de aceite de oliva. Esta cifra contrasta drásticamente con las 562.003 toneladas del ejercicio anterior, consolidando una pérdida neta de 175.028 toneladas (un descenso del 31,14%).
  • Concentración del impacto nacional: El impacto climático se concentró de forma abrumadora en el territorio jiennense. Mientras que el conjunto de España sufrió un recorte global de 115.904 toneladas con respecto al año anterior (mitigado por subidas en otras autonomías), Jaén por sí sola se dejó 175.000 toneladas en el campo.

Las precipitaciones no solo redujeron el volumen de kilos, sino que deterioraron drásticamente las condiciones de la recolección y las propiedades del aceite procesado:

  • Retraso estructural: Las almazaras y explotaciones registraron una parálisis de entre 15 y 20 días laborables debido a la imposibilidad física de introducir maquinaria pesada o vibradores en los olivares encharcados y embarrados.
  • Pérdida de rendimiento graso: El retraso forzado provocó una maduración excesiva y un lavado de los aceites en el propio árbol. El fruto recolectado con posterioridad mostró bajadas de hasta 2 y 3 puntos en los rendimientos grasos industriales.
  • Degradación de categorías comerciales: La aceituna caída al suelo y mezclada con el lodo desvió la producción desde los selectos aceites Virgen Extra (AOVE) hacia categorías inferiores como Virgen y aceites lampantes, con la consecuente pérdida de valor unitario por litro en el mercado.

Dada la relevancia estructural del olivar como motor económico y de empleo en los 97 municipios de la provincia, las administraciones activaron paquetes urgentes de soporte financiero y laboral:

  • Inversión del Estado en infraestructuras: Se ha articulado una dotación de 369 millones de euros destinados a la reparación de daños e infraestructuras en 90 municipios de la provincia de Jaén, incluyendo partidas específicas para encauzamientos del río Eliche y el eje del Guadalquivir.
  • Alivio en el mercado laboral: Ante la imposibilidad de cumplir los jornales mínimos por culpa del temporal, el Gobierno central redujo de forma excepcional a 5 las peonadas reales exigidas para el acceso al subsidio por desempleo agrario (Renta Agraria) en Andalucía.
  • Indemnizaciones directas: Agroseguro comenzó las peritaciones en las zonas más golpeadas con estimaciones de indemnización primarias de entre 2,5 y 3 millones de euros para las pólizas activas en la provincia de Jaén.

La importancia del seguro agrario

La fragilidad del sector de la aceituna ante el tren de borrascas en Jaén, ha vuelto a poner de manifiesto que el clima es la variable más impredecible de la cuenta de resultados del agricultor. Con pérdidas de producción que superaron las 175.000 toneladas y decenas de miles de hectáreas dañadas, contar con una póliza de Agroseguro se ha consolidado como la única red de seguridad financiera real para el olivar frente a catástrofes climáticas.

El seguro agrario transforma un riesgo climático catastrófico e inasumible en un coste fijo anual y predecible (la prima del seguro).

  • Evita la quiebra técnica: Ante campañas donde la producción se desplomó un 31,1% debido al temporal, las explotaciones sin seguro tuvieron que asumir pérdidas brutas de ingresos. El seguro garantiza la amortización de los costes fijos de producción ya invertidos (fertilizantes, podas, tratamientos) y permite la continuidad de la actividad al año siguiente.
  • Liquidez inmediata: Los mecanismos de peritación rápida de Agroseguro —que en este temporal estimaron indemnizaciones de entre 2,5 y 3 millones de euros para las pólizas activas en la provincia— inyectan capital directo en la cuenta del agricultor en los meses posteriores al siniestro, evitando el endeudamiento.

Las pólizas actuales para el olivar no solo cubren la pérdida directa de la aceituna en el árbol; están diseñadas para responder ante la complejidad de un tren de borrascas:

  • Caída de fruto: Cubre la aceituna arrastrada al suelo por el viento y la lluvia persistente antes de que pueda ser recolectada, un factor crítico ya que el fruto en el lodo pierde drásticamente su valor comercial al convertirse en aceite lampante o ser directamente inaccesible.
  • Daños en la estructura del árbol: Las borrascas suelen venir acompañadas de vientos huracanados o encharcamientos prolongados que provocan el descalce de raíces o la rotura de ramas principales. El seguro compensa la pérdida del potencial productivo del árbol para las campañas venideras.
  • Inundación y escorrentías: Cubre las pérdidas directas generadas por el desbordamiento de cauces e inundaciones en las parcelas, un fenómeno que afectó a miles de hectáreas en la provincia de Jaén.

El seguro como requisito para ayudas públicas

La política agraria, tanto a nivel nacional como de la Unión Europea, camina decididamente hacia la corresponsabilidad.

  • Priorización institucional: En contextos de grandes catástrofes, las administraciones públicas priorizan o exigen tener una póliza de seguro activa para acceder a determinadas líneas de ayudas directas, reducciones fiscales especiales o créditos blandos de contingencia.
  • Subvenciones a la prima: El propio sistema español apoya al agricultor subvencionando un porcentaje muy elevado del coste de la póliza (a través del Ministerio de Agricultura y las Comunidades Autónomas), lo que reduce el desembolso inicial para el olivarero.

Un escenario de Cambio Climático impredecible

Los ciclos climáticos en Jaén han pasado de la sequía extrema a un tren de borrascas torrenciales en cuestión de semanas. Esta alternancia de fenómenos extremos (granizo veraniego, heladas invernales, sequías prolongadas y temporales de lluvia) hace que la producción «a cielo abierto» sea inviable sin una estrategia de gestión de riesgos. El seguro agrario ha dejado de ser un gasto opcional para convertirse en un coste estructural obligatorio en la gestión profesional de cualquier olivar moderno.

María Dolores Pérez Prado
Agroseguros Caja Rural de Jaén