La producción óptima que mejora la renta neta del olivicultor español, sin juzgar casos específicos, y dado el equilibrio actual de macro y micro magnitudes existentes en el entorno nacional, e internacional, oscila entre los 1,2 y 1,4 millones de toneladas producidas por campaña. Es el principal resultado de la investigación que dirigida por el analista agronómico Juan Vilar, de la mano del Aula Universitaria Oleícola Innova (promovida por la sede Antonio Machado, de la Universidad Internacional de Andalucía) y el Grupo Oleícola Jaén. En este caso los coautores del estudio son Inmaculada Pascual Bujaldón, Nuria Martínez Jiménez y Paula Montoro Almagro, estudiantes de Estadística y Empresa en la Universidad de Jaén conjuntamente con el director del aula universitaria.
En el ámbito internacional existen del orden de 11,7 millones de hectáreas de olivar distribuidos por los cinco continentes, en total en los 67 países que producen aceite de oliva, la distribución de dicho número de hectáreas se descompone en olivar tradicional, con un 62% de la superficie, olivar intensivo, con un 28%, y olivar en seto y de alta densidad con un 10%, dicha superficie genera de media un total de 3,3 millones de toneladas de aceites de oliva, que se consumen de igual manera, sobre la base del enlace de cada campaña, con la siguiente. En este ámbito, el 71% del total de la superficie es explotada en régimen secano, y el restante 29% en regadío.
En España ostentamos un total de 2,8 millones de hectáreas de olivar, el 23% del total del planeta, y dicha superficie tiene una distribución por categorías similar a la mundial, la producción media de España, teniendo en cuenta los últimos 10 años, es de unos 1,4 millones de toneladas, con un consumo interno del orden de 0,45 millones de toneladas, y unas exportaciones que superan en ocasiones el millón de toneladas.
Para el análisis, se han tenido en cuenta los últimos 25 años, estudiando precios en origen de las categorías virgen, virgen extra y lampante, así como, producciones totales de aceites de oliva, consumos, y costes de producción, para las tres categorías de olivar anteriormente descrito, para los cuales se han analizado las cuentas de resultados, tanto por segmento, como por hectárea, y kg.
Una vez tratados todos los datos de estos 25 años, en los cuales se han relacionado producciones globales de España, costes unitarios de producción por hectárea, costes unitarios por kilogramo de aceite y tendencia de precios en origen, sobre la base de la producción global del país, se han determinado variables dependientes e independientes, y se han obtenido una serie de incidencias de unas en otras, y unos efectos para cada uno de los años, o campañas, tipo de olivar, etc.
Los resultados son los siguientes, se produce, una estabilidad plena de costes productivos por hectárea que varía desde la perspectiva unitaria sobre la base del volumen productivo obtenido, de ahí que el volumen de producción obtenido por hectárea resulte vital a la hora de determinar los costes unitarios, una de las magnitudes de mayor incidencia, y que en superior medida hemos de vigilar, pues resulta ser un vector esencial de generación o destrucción de renta neta, y en cierta medida modelable por el agricultor.
Por otro lado, otro vector, los precios en origen son vitales, y dependen básicamente de la conjugación entre oferta y demanda globales, dándose una situación muy peculiar, los consumos suelen ser estables, mientras que las producciones dejan de serlo, especialmente por razones climatológicas. Por lo tanto, tenemos demandas potenciales estables, sujetas a producciones de carácter plenamente inestable, y ello hace que esta conjugación sea regulada por la fijación de precios en origen, por parte del propio mercado, este es un vector mucho más potente que los costes de producción y viene fijado por la oferta global de aceites de oliva generada en España, en un entorno mundial, y además no es modelable por el agricultor.
En el análisis se puede observar, que conforme sube la producción se genera una caída de costes totales unitarios productivos, es decir, se produce una mayor optimización de costes con el incremento productivo, o, dicho de otro modo, existe una correlación negativa entre costes unitarios y producción, conforme la producción por hectárea se incrementa, se reducen los costes unitarios.
Por lo tanto, el primer componente de creación de renta neta, presenta esa evolución, y en tal tendencia ejerce cierta, no toda, influencia el agricultor.
Dado que la renta neta viene dada por la diferencia entre precio unitario y coste unitario, y teniendo en cuenta que el coste unitario es menor, cuanto mayor es la producción, nuestro siguiente análisis se basa en el comportamiento del precio.
El precio en origen depende fundamentalmente de la producción global española, que a su vez depende de la climatología, en esencia.
En este caso, se ha determinado que el precio en origen tiene un comportamiento relacional opuesto con respecto a la evolución de la producción global, o nacional, o dicho de otro modo, cuanto mayor es la producción global, nacional, menor es el precio de las tres categorías en origen, aceite de oliva lampante virgen y virgen extra.
Por lo tanto, el incremento productivo por hectárea genera una reducción de costes unitarios que mejora la renta neta, hasta un punto (por la conjugación nacional), en el cual se produce una reducción en el precio en origen, que no es compensable por la optimización de costes unitarios, evidentemente en este análisis no se han tenido en cuenta casos de particulares y específicos de explotaciones concretas, se ha trabajado por segmentos de categorías de olivar y costes medios, y precios medios sobre la base del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, y producciones globales nacionales.
La franja productiva nacional en la cual se produce, de acuerdo con los datos abordados y analizados, y el periodo de referencia, para las tres categorías de olivar, tradicional, intensivo y alta densidad con seto, e igualmente para los distintos tres tipos de aceites de oliva, lampante, virgen y virgen extra, se produce entre los 1,2 y 1,4 millones de toneladas de aceites de oliva, en los cuales, de media, y sin entrar en explotaciones específicas por hectárea la renta neta sería, para olivar tradicional 1.180 euros, para intensivo 1.860, y para seto 2.740, en cuanto al periodo y por kg de aceite producido, de forma respectiva, serían 1,5; 1,7; y 1,8 euros, una reducción de producción global por debajo de este intervalo impide una maximización de renta por falta de volumen, aunque los precios sean más altos, y un incremento de producción que lleve a una reducción de costes unitarios son neutralizados por la caída de precios en origen, por lo tanto, el intervalo productivo que maximiza la renta neta de la olivicultura española oscila entre los 1,2 y 1,4 millones de toneladas, concluye el estudio, y todo ello para el entorno analizado.
Juan Vilar Hernández
CEO & Founder Juan Vilar Consultores



